21 septiembre 2008

Las rutinas del género

John Banville, escritor muy notable, pasa por Madrid. Presenta su última novela, aunque en realidad no es la más reciente de este orfebre de “joyas líricas, introspectivas, estáticas, evocadoras y dolientes”, como las califica el periodista y escritor que ha estado con él, Jesús Ruiz Mantilla. La novela que trae es de su alter ego, Benjamin Black, autor de novelas policiacas. El escritor John Banville puede tardar de tres a cinco años en pulir una de las obras de ficción que le han hecho justamente respetado. Pero cuando se pone, de vez en cuando, la máscara de Benjamin Black, le bastan tres meses, dice, para urdir una trama criminal y policial.

Pocas veces he leído un argumento más demoledor contra las novelas policiacas, o negras, o de enigmas y crímenes, o como queramos denominarlas. Reconoce el irlandés que “a Banville le pone enfermo esa rapidez de Black. No puede soportarlo. Le exaspera”. Pero mientras que Banville escribe con un ritmo, ya lo dice Ruiz Mantilla, paciente, lento, minucioso, propenso al deleite poético, me temo que Black sólo necesita aplicar ciertas fórmulas, recursos que en las novelas policiacas se repiten indefectible y mecánicamente. El escritor, cuando se sumerge en el género, sabe que hay un camino en gran medida trillado, unas formas estructurales sólidas que dan cauce seguro, pero rutinario, a su imaginación.

No todas las novelas policiacas son iguales, claro. Las hay mucho mejores que otras. Y la novela negra de los verdaderamente grandes, los clásicos (Hammet, Chandler, Thompson, por ejemplo) produjo personajes ya convertidos en arquetipos, diálogos inolvidables, tramas de magnífica densidad. Pero creo que, establecido el género, deviene en fórmula básica que respetar. Y no olvidemos que el lector exige al escritor, y este obedece, que en lo fundamental no se salga de las normas, que los detectives o los policías sean escépticos, duros pero nobles, desengañados pero con su punto sentimental, y, algo esencial, que al final se aclaren todos los extremos del enigma o acertijo planteado, de modo que nos enteremos de quién es el asesino, de los móviles que le impulsaron a matar, y de la manera en que procedió. Todo debe quedar claro, resuelto, liquidado.

Mercedes Castro, autora de una novela policial de este mismo año, Y punto, contaba hace unos meses en Pamplona que cuando ha ido a charlar sobre su novela a los abundantes clubes de lectura de novela negra o policial, se ha encontrado con no pocas reticencias por parte de los forofos o fanáticos del género. Estos le han echado en cara que su libro incluya fragmentos que les desconciertan, incluso que les sacan de sus casillas, de las casillas del género en las que quieren seguir instalados.

¿Qué gana Banville escribiendo novelas policiacas ortodoxas? ¿Lectores, dinero, fama? ¿Qué está ganando José María Guelbenzu enfrascado en la mediocre serie de la jueza Mariana de Marco? Sólo entiendo esta deriva a medias. No me extraña que el propio Banville confiese en la entrevista que cuando escribe una de sus novelas exigentes y cuidadosas, y "nota alguna intromisión de Black se enfada muchísimo. Debe empezar de nuevo”. Pues eso.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta claro que hay que ganar algún dinerillo y supongo que también le gustará distanciarse un poco del hecho de creer que siempre es importante lo que escribes, que siempre tienes que ser consciente de lo que eres y lo que haces.
Ese asunto de que no se le puede echar gaseosa a un buen vino, y va el tio y dice que tiene una sed que pa qué y que le echa gaseosa si se le pone en los huevos. Asi que peca y luego se perdona, que también es bonito.
Ahora que leido lo leido igual no me compro esas novelas policiacas del amigo Banville que tenemos poco tiempo y prefiero vivirlo que distraerlo.
Gracias amigo Pita por el consejo implícito.
El peri

José Luís Romero dijo...

...En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo...
...Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida...
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.

http://minovelanegra.blogspot.com/

Alexandra dijo...

Es de suponer que un autor como J.M. Guelbenzu buscará un reconocimiento, aunque sea propio, en un tipo de literatura diferente. Demostrarse que es capaz de hacer novelas sin mucha pretensión, dando en las teclas exactas del entretenimiento. Desde mi punto de vista lo consigue, al menos en Un asesinato piadoso, que es la única novela policíaca suya que ha caído en mis manos, y que me ha dejado una buen sabor de boca, pues no le pedía lo mismo que a sus novelas de corte más reflexivo.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola yo solo he leído "Un asesinato piadoso" y me ha parecido muy recomendable. No se trata de un premio nobel pero te entreniene y te engancha con una historia interesante que te permite desconectar y relajarte con lectura de calidad. Un saludo. Diegorodriguez

Anónimo dijo...

Yo sí he leído las otras novelas que J.M Guelbenzu ha publicado con la Juez Mariana de Marco como protagonista. Estoy de acuerdo con vosotros porque las novelas policías de este autor son ligeras y buscan entretener, divertir… hacer pasar un buen rato en definitiva. Pero desde mi punto de vista J.M Guelbenzu con esta serie de novelas ha actualizado y enriquecido el género policíaco al crear a una mujer para protagonizarlas y al ocuparse de la psicología de los personajes. Dos elementos que no suelen aparecer en las novelas policíacas tradicionales. Manuperez

Nama dijo...

En Un asesinato piadoso, estamos hablando de una novela policíaca de actulidad y realista, rompiendo con el tópico de que el protagonista sea un hombre, como en la clásica novela negra, siendo la Jueza Mariana de Marco la responsable de instruir el caso. Se la recomiendo a todo el mundo. Como dice el ultimo anonimo, J.M.Guelbenzu se encarga de enriquecer el género, algo que en mi opinión es bueno (renovarse o morir). Una novela sencilla, que dentro de su saga, en mi opinión es la mejor. Animaros a leerla y ya me comentareis que tal ;).