Mostrando entradas con la etiqueta euskera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta euskera. Mostrar todas las entradas

19 octubre 2008

El Nafarroa Oinez y los pobres de Zaragoza

Hace más de veinte años –pero la cosa duró mucho tiempo—, un numeroso sector de enseñantes de la red pública, no pocos de ellos profesores en euskera (modelo D), se encorajinaban cuando llegaba el Nafarroa Oinez. Se trata de una fiesta que, según quienes la organizan, reivindica y apoya económicamente a “EL EUSKERA”, así, a lo grande y sin más matices. Pero, quiá, lo que se monta cada octubre es la recogida de dinero para construir o mejorar el edificio de una ikastola privada, bien privada, un colegio que, por otra parte, tiene todas sus aulas concertadas con la Administración –o sea, pagadas generosamente por el Gobierno, como cualquier otro centro privado de Navarra—.

Hoy las críticas feroces que hacíamos a este montaje parece que han quedado en total sordina. Mucha gente se ha cansado de ir contra la corriente, y por otra parte no pocos profesores de la enseñanza pública, cuando sienten y deciden como padres y madres, cambian de registro: prefieren mil veces escolarizar a sus infantes en un centro privado, y además euskaldun y distinguido, más ahora que los centros públicos se han poblado de inmigrantes. Eso, y por supuesto que la enseñanza privada, sea en euskera, castellano o chino mandarín, le está ganando la batalla organizativa e ideológica a la pública. Signo triste de los tiempos, sobre el que habría mucho que hablar y escribir.

Pero lo de este año es muy fuerte. El Oinez de 2008 ayuda a las arcas de la ikastola Francisco de Jaso. Conozco a mucha gente que lleva sus hijos a Jaso. Personas incluso muy cercanas a mí, a las que me unen bastantes cosas. Gente de clase media tirando a muy acomodada, con un pasar mucho más que holgado. El otro día el director del centro dijo: “somos una ikastola de barrio”. ¿De barrio? ¿De qué barrio? ¿De qué barrio vienen todos los días los autobuses y coches particulares que en triple y cuádruple fila atestan las calles que rodean a la ikastola en las horas de entrada y salida del alumnado? Confieso que la maniobra del director, es decir, asociar Jaso a las connotaciones de sencillo, popular, cercano, entrañable, casi menesteroso, que vienen a la mente con la expresión “de barrio” me pareció una genialidad, una sutileza –o manipulación— lingüística que Orwell no hubiera mejorado.

Por eso, cuando hoy salgo de casa hoy y paso por el evento, y les veo trabajar para que, por encima del sostenimiento oficial de su colegio, les dé pasta EL EUSKERA, y la gente que ha venido de toda Euskal Herria, recuerdo el lema de un concierto que ciertos grupos rojeras aragoneses organizaron en la época ochentera de eclosión de los grandes eventos musicales de ayuda a Africa y a todas las nobles causas: Concierto de los pobres de Zaragoza a beneficio de los ricos de Nueva York.

04 mayo 2007

El modelo british y sus enemigos

Inquieta mucho a los nacionalistas vascos que en la enseñanza pública navarra el gobierno pueda impulsar con vigor el modelo lingüístico british, que combina como lenguas vehiculares del aprendizaje el castellano y el inglés, esta última con un 30 o 40 % de presencia en las clases. Temen que haya familias que lo encuentren mucho más atractivo para sus hijos que el modelo D, de inmersión en el euskera, que los nacionalistas llevan años defendiendo como el único válido.

¿Válido para qué? Pues sobre todo para que los alumnos acaben aprendiendo más o menos euskera, claro, según ellos la lengua propia de Euskal Herria, aunque no sea la materna ni la de uso habitual de más del 85% de los navarros. Y válido, tal vez por eso mismo, para contribuir a ciertos objetivos políticos esenciales. Como suele decir un amigo, el euskera es un idioma que viene con los contenidos puestos, como de fábrica. Y en Navarra, de modo particular, se trata de que la conciencia nacionalista vasca se fortalezca y extienda, de modo que se asienten las bases de la tan anhelada unión política de la gran Euskal Herria. Al final, como ha escrito Manuel Montero, el quid se halla en avanzar en la construcción nacional, o sea, en “amoldar la sociedad conforme a los esquemas que según los criterios nacionalistas son los propios de la identidad vasca”.

¿Y si hay padres que se siente atraídos por el modelo british? A ellos tal vez les deje fríos tanta construcción y tanta identidad, y deseen simplemente que sus retoños estudien en un modelo que podría proporcionarles un cierto dominio de la lengua inglesa, cada vez más imprescindible para encontrar trabajo y relacionarse en este mundo ancho y ajeno. En su ignorancia, pueden pensar esos padres que el inglés es la llave que permite acceder a una inmensa habitación, llena de riquezas y posibilidades de comunicación, mientras que el euskera, en fin, abre un habitáculo diminuto.

Como estas aspiraciones le estropean al nacionalismo sus designios, el tono del artículo del Diario de Noticias de Navarra donde leo la noticia es de un insidioso y despectivo que deja bien claras las intenciones prohibicionistas que le excitan. No quieren que coexistan modelos, sino que se eliminen los que no les agradan. Su plan, como decía Montero, “implica una notable agresividad”, dado que nos hallamos ante “un proyecto de actuación social que pasa por eliminar pluralidades e identidades, hasta que quede tan sólo la ‘personalidad colectiva’ del gusto del nacionalismo”.

En este ánimo coinciden todas las ramas del nacionalismo vasco. El periódico, tan proclive a la coalición Nafarroa Bai, echa mano sin remilgos, en su andanada contra el modelo british, de los juicios de dos miembros bien conocidos de Batasuna. Ahora que se habla tanto de las expectativas prometedoras de Nabai en las próximas elecciones, no puedo por menos que atender a las intenciones del vocero: “está por ver si el nuevo Gobierno que salga de las elecciones mantiene esta línea”. El nuevo gobierno con Nabai dentro, claro.