03 agosto 2007

Mucho cuidado con los de los platillos volantes

El periodista especializado en ciencia Luis Alfonso Gámez, indignado porque Televisión Española le hubiese encargado a J. J. Benítez, nada menos que para su primera cadena –se emitió encima en domingo-, el programa Planeta encantado, escribió en su blog dos entradas en las cuales, entre otras cosas, decía que era una lástima que TVE hubiese “seguido el juego a este inventor de misterios". “Programas como éste [estrenado en 2003] demuestran lo fácil que es que cualquier iluminado o estafador engañe a la población". Benítez, según el admirable Gámez, no dice más que sandeces, es un iluminado y basa su negocio en la mentira, el engaño público y la tergiversación.

Bueno, pues un juez ha considerado que comentarios de este tipo son un ataque al honor de Benítez y “tienen una sentido injurioso y vejatorio". ¡Qué pena que el periodista no hiciera como muchos parlamentarios y gentes de partido que califican de delincuente, tahúr, cuatrero o atracador a cualquier adversario, pero apostillan que lo son “políticamente hablando”. Como Gámez no guardó esa precaución, el juez lo ha condenado a pagar una indemnización de 6.000 euros al entusiasta de las astronaves extraterrestres y otras hierbas del pensamiento mágico. Y eso que el juez explica que, antes que el ahora condenado, mucha gente ha opinado y opina "cosas aún peores" de J. J. Benítez, y que estas expresiones "no se consideran tan demoledoras y difamatorias" porque los temas que durante años ha tratado Benítez tienen un alto contenido polémico y son susceptibles de herir, a su vez, sentimientos ajenos.

No entiendo nada, de verdad, dicho sea con temor, no vaya a ser que irrite al juez de primera instancia y al del caballo de Troya. Me guardaré muy mucho de considerar a un juez, como hace hoy Juan Luis Cebrián con el último que le ha tocada en suerte, “personaje siniestro, (que) se comporta como el niño bonito de la judicatura y sus actos menoscaban el prestigio de la democracia, pero no demuestra padecer vergüenza alguna por ello”. Sólo me atrevo a soñar con que la sentencia en el caso Benítez sea revocada en niveles superiores. Igual un miembro de la justicia situado en nivel superior tiene en cuenta que, como dice el mismo castigador en su sentencia, Benítez, que tiene bula en las editoriales más poderosas y en la televisión como si fuera lo que no es, un sabio, hiere sentimientos ajenos. Por ejemplo, y mucho, los míos.

Estos días he leído a ratos los dos últimos libros hasta el momento de la colección ¡Vaya timo!, que tan oportunamente publica la editorial Laetoli en colaboración con la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, y que destripan “la parapsicología” y “el yeti y otros bichos”. Mientras me entretenía con estos escépticos y me enteraba de muchos detalles, recordé los buenos ratos pasados en 2006 con uno de los primeros títulos de la colección, Los ovnis ¡vaya timo!, escrito con gracia, claridad y nutrida información por Ricardo Campo. En su breve obra, que por supuesto recomiendo, el autor saca a la palestra varias veces al ufólogo pamplonés, miembro notorio de la que él denomina “farándula platillista”, ese circo en el que, dice Campo, dan volatines “especuladores estúpidos, alucinados y charlatanes desvergonzados”. ¿Se me permite asentir sin reservas a estas palabras si se aplican a individuos como J.J. Benítez, el autor de bestsellers Javier Sierra o el televisivo Iker Jiménez? Ojalá fuera cierto, aunque lo dudo, lo que dijo un productor americano de televisión sobre los platilleros y su juego: “todo el mundo sabe que es sólo entretenimiento”.

2 comentarios:

Andrés Bazin dijo...

De Diario de Noticias, 20 / 8 / 2007, Entrevista a JJ Benitez:


¿Qué opina del tan anunciado calentamiento global? ¿Qué hay de cierto y qué de exageración?

No creo en las razones que se esgrimen a diario sobre el cambio climático. Creo que se está asustando a la gente, y por razones muy oscuras. Hace 8.000 años, aproximadamente, nadie contaminaba y se produjo una desertización que todavía dura. Los cambios climáticos se registran por razones naturales. Eso no quiere decir que no haya que reducir las emisiones de CO2 ...

¿Se ve en un futuro escribiendo un libro sobre este fenómeno?

Lo he pensado seriamente. No es justo asustar a la gente e intoxicarla con una información manipulada.

(Sin comentarios)

Eduardo dijo...

Gámez me dio clase en el máster de El Correo y desde luego me pongo de su parte. Es un tío serio, currela, sensato, descreído (de cosas paranormales), con los pies en la tierra, y buen profesional. Entiendo su malestar, que por cierto se materializó hace un par de semanas en una justa carta al director de El País.