"Suena la sirena en las fábricas, las oficinas, los comercios. Todos corren, derechos a casa, para coger las maletas y salir zumbando. Que las vacaciones son cuatro días y dos se pierden en el trayecto. Hay que llegar cuanto antes, disfrutar sin parar, divertirse a rabiar, y sobre todo moverse, moverse mucho, moverse sin descanso. Suelta la corbata, deja los tacones; coge las mochilas y las zapatillas, rápido; el traje de neopreno, la llave del apartamento o la bicicleta, vamos; el traje de baño, por si acaso, o la guía de Praga y los billetes. Llegar, llegar, llegar es el mandato. Para patearse capitales europeas o rutas de senderismo, para escalar al pico más alto o sumergirse en fangos antiestrés. (...) Hacer, hacer, hacer, eso es vivir, al parecer; y luego contarlo si se tercia, porque hoy en día no eres nadie si no has visto el Iguazú, y es un fracasado el que no hace una escapada, aunque sea al infierno. Al grito de “luces, cámara, acción” da comienzo nuestra ficción desesperada. Huyamos."
Irene Lozano