19 noviembre 2008

Justicialismo

“El juez Baltasar Garzón ha fracasado en su intento de escarnecer treinta años de democracia haciendo resonar las trompetas del Juicio Final a la dictadura de Franco.

El objetivo de la altisonante causa general contra el régimen militar y nacionalcatólico era claro. Se trataba de presentar a los líderes políticos de la transición, y a los que han venido después, como unos cobardes incapaces de ajustar cuentas con la tiranía. Sin riesgo alguno, puesto que ninguno de los autores del golpe de estado del 18 de julio de 1936 sigue con vida, se trataba de contraponer dos categorías, dos estaturas morales: el nervio de un juez sin fronteras frente a la necesaria imperfección y provisionalidad del compromiso histórico. La eterna y obsesiva peregrinación en pos de lo absoluto ante la accidentalidad de la política democrática.

Esa es la clave del moderno justicialismo: el empequeñecimiento de la política en beneficio de una nueva alianza entre la judicatura y la opinión pública. Una mediática refundación de la antiquísima figura romana del tribuno de la plebe (…) Como todo moralismo exacerbado, el justicialismo tiene gran capacidad de perforación social. Pero la historia de España, densa, trágica, compleja y contradictoria, es dura de roer. Su simplificación no es nada fácil. La política imperfecta ha triunfado esta vez y ello es una buena noticia ante los tiempos ásperos que se avecinan”.

"Tropieza el justicialismo". Enric Juliana. La Vanguardia, 19 de noviembre

3 comentarios:

náufrago digital dijo...

Lo que no me queda claro a mí después de todo esto es qué va a pasar con el censo de desaparecidos en el franquismo y guerra civil promovido por Garzón.

De todas formas, han fracasado las cuestiones más altisonantes que, la verdad, puede que fueran más bien inoportunos (causa general, etc.), pero las exhumaciones continuarán, ahora de modo provincial, auspiciadas por el gran empujón que, sin final feliz para él, ha logrado Garzón. Quien quiera buscar a su abuelo malamente enterrado en algún descampando, hoy lo tiene más fácil. Antes le tratarían como a un loco, poco menos.

Anónimo dijo...

Suelo leer tus posts con gusto, pero éste me ha decepcionado. Parece que el motivo del post te ha llevado a usar un lenguaje, un estilo altisonante, casi mayestático (como algunos editoriales-encíclicas del diario "el país". Me hubiera gustado más un enfoque personal y con palabras más sencillas. No sigas por ahí.

ayacam dijo...

Esta entrada no es mía, sino, como cito con claridad, de Enric Juliana, periodista de "La Vanguardia". Ahora bien, estilo al margen, que eso ciertamente es opinable, lo coloqué, como creo que es obvio, porque comparto lo que dice.